Roma #1

”Y si un día me siento transformado y decido reorientar la dirección, tomaré un nuevo rumbo sin prejuicios porque en el cambio está la evolución”

Dibujo en el aire, Chamao

Buon giorno a tutti!

Mi nombre es Noelia y he sido la primera en emprender esta nueva experiencia como Aupair, la cual disfruto en Roma, la città dell’amore.

En este primer post, os voy a contar como fue mi llegada a esta eterna ciudad y el recibimiento que tuve por parte de la familia, la cual me acoge durante estos días como si fuera una hija más.

Salí desde el aeropuerto de Alicante, al cual llegué nada más y nada menos que 4 horas antes de que partiese mi vuelo; yo siempre tan precavida. Embarqué, y ahí estaba yo: sentada junto a la ventana a mi derecha y dos señoras a mi izquierda que no hacían más que hablar en italiano: ya empezaba a gustarme demasiado el ambiente. A las 8 de la mañana del 12 de junio, despegamos dirección a Roma hasta las 10:30h, hora a la que ya me encontraba en territorio italiano.

Una vez que aterrizamos y sin idea de dónde dirigirme, no pensé dos veces en seguir a toda la muchedumbre, que tal y como supuse, debían ir dirección a recoger los equipajes. Tras un largo recorrido en autobús y eternos minutos de espera, terminé con la incertidumbre de saber si mi equipaje había viajado conmigo.

Me dirigí hacia la zona de salidas, todo repleto de carteles impacientes de recibir a las personas cuyos nombres figuraban en los mismos. Finalmente, ¡el mío! Ahí estaba, a mi izquierda y sostenido por Irene, la madre. Todos me recibieron con una sonrisa de oreja a oreja y en todo momento atentos a mí, como hasta ahora.

Durante mi primer día en Roma no terminaba de asimilar que me encontraba en la ciudad que consigue cautivarme cada día más y a la que tanto brindo mi admiración. Hicimos una passeggiata diurna y tan pronto supe que Roma sarà sempre eterna per me.

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Hasta aquí mi primer post sobre mi primera experiencia como Aupair y he de decir que no he podido evitar tener la piel de gallina mientras escribía. A todos quienes os plantéis probar esta vivencia, os animo a emprenderla sin pensarlo dos veces; tan cierto es eso de que la mejor forma de aprender un idioma es haciéndolo en el país de origen, como que es una de realización personal. Es una práctica que ni te incluye ni te excluye; no formas parte de la familia, pero sí de su vida, lo cual es muy gratificante.

Pronto estaré encantada de compartir múltiples anécdotas con vosotros, mientras tanto… ¡maleta en mano y a recorrer Roma!

Noelia R.

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